Ecos del Santo Reino se crea con la única intención de darme a conocer, solo pretendo poner una pincelada más al patrimonio literario de mi querida tierra Jienense.
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sábado, 16 de octubre de 2021

La leyenda de la fuente de Torralva

Cuentan que  entrada la noche se acercaba un joven y apuesto a la fuente del Conde de Torralva donde a diario lo esperaba una bella doncella, para escuchar las dulces melodías que el le cantaba a media voz, algunos aseguraban que era el espíritu del mismísimo Conde, cautivado por aquella doncella, cual belleza resaltaba al mirarse en el raudal de agua procedente del manantial del Alamillo.

Otros contaban no muy lejos de la realidad que quien se acercaba a la fuente era un joven que vivía por los limites próximos a Jaén, y para encontrase con su amada lo hacía en aquel abrevadero muy cerca del convento de la Merced.

Cierta noche invernal el cielo se cubrió de nubes amenazantes y el lugar lo envolvía la oscuridad de una noche sin luna, una noche en el que el viento soplaba furioso como jamás soplo en Jaén, una noche fatídica donde aquella dama empujada por el viento de Jabalcuz, cayó al abrevadero con tan mala fortuna que golpeándose en la cabeza perdió la vida. El joven al llegar se encontró con el fatal desenlace y siendo acusado por varios vecinos se dio a la fuga, dando a pensar que fue él, el asesino de la joven doncella.

Aquel echo le impulsó a adentrarse en la sierra, se introdujo en el mundo de la delincuencia al unirse a un grupo de bandoleros armado con navajas, que extendían el terror por un centenar de pueblo, secuaces que entregaban sus vidas al asalto de carruajes y diligencias las que cruzaban las sierras dirección a Granada.

Pasado un tiempo el joven viendo que aquello del bandolerismo no era lo suyo, decidió abandonar y regresar a la capital para entregarse a las autoridades para que hiciesen con él lo que fuese necesario.

 Antes de entregarse decidió visitar por última vez aquel Pilar del Conde de Torralva donde su amada le había jurado amor y lealtad, él fidelidad para el resto de sus dias.

El joven al ser cristiano y encontrándose con la Iglesia de la Merced abierta decidió entrar en ella, la oscuridad envolvía el templo mientras en una de las capillas del fondo lucias docenas de velas aquello le llamo la atención y arrimándose pudo comprobar como una Imagen lo atraía hacía el, Tomas se inclinó y humillándose le pidió perdón y clemencia, perdón por las fechorías que estava haciendo, y clemencia por huir y no dar la cara cuando su amada perdió la vida.

 En aquel momento uno de los frailes se acerco para decirle que iban a cerrar la iglesia, que era el momento que ellos tenían para la oración, el joven le explicó al fraile su situación y pidió quedarse, y pedir asilo en el convento, en el que no tardaron en admitirlo, el joven al haber sido campesino se refugió en el huerto de los frailes siendo apadrinado por uno de ellos, un fraile apodado “campanal”, un hombre de buen corazón, que lo introdujo en la fe cristiana y creencias en Dios y la Virgen.

El joven a hurtadillas, noches tras noche subía al campanario para observar el abrevadero donde los dias de luna llena se reflejaba la silueta de su bella amada, mientras él lloraba desde allí la muerte de su amada dama.

Cuentan que aquel joven vivió el resto de sus días convertido en Monje. Mientras en las frías noches jaenzana se escucha el canto del joven y el galopar de un caballo, mientras en el abrevadero de la fuente se ve reflejado el rostro de una joven mujer morena vestida de blanco

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