Ecos del Santo Reino se crea con la única intención de darme a conocer, solo pretendo poner una pincelada más al patrimonio literario de mi querida tierra Jienense.
Las imágenes que uso en este blog son tomadas de Google, en caso de que alguien se sienta invadido por favor hágamelo saber que serán retiradas de inmediato.




martes, 5 de septiembre de 2017

El accidente


La distancia entre su trabajo y su casa era escasamente unos cinco kilómetros que habitualmente los hacía con una vieja bicicleta que le regaló un amigo que retornó a sus Asturias querida, el asturiano y el andaluz son personas que añoran mucho su tierra.
A principios del año 1963, un conductor de origen yugoslavo giró bruscamente hacia la derecha llevándose por delante y dejando maltrecho a un ciclista oriundo de Jaén.
Los hechos acaecieron en Essen, una ciudad Alemana repleta de emigrantes de diferentes culturas procedentes de varios países europeos donde predominaban los españoles, turcos, y yugoslavos.
En aquellos tiempos la ciudad vivía del carbón, por lo cual su mayor fuente de ingreso era la minería, necesitando mucha mano de obra y allí se fue mi padre y un grupo grandísimo de jienenses y allí al tiempo se llevó mi padre a su familia. La ciudad de Essen estaba y está bañada por el caudaloso río Rin que al ser yo un niño lo comparaba con el mar.
Supongo que el golpe debió ser tremendo, por el estado en que quedó la bicicleta, la luna del coche y mi padre, que según contaba le chorreaba la sangre por la cara, se levantó del suelo, miró hacia atrás y vio el desastre, el conductor no hizo ni el gesto de bajarse.
Las manos le ardían, las rodillas le escocían como si le hubiese salpicado aceite hirviendo. En su garganta atenazado, había un grito que el conscientemente se había negado a liberar. Lo que más le dolió fue el estado de la vieja bicicleta, el único medio que tenia de ir al trabajo, su vida había sufrido un varapalo, se dio la vuelta, miró su bicicleta que hasta hace un rato estaba nueva, y descubrió el ocho en que quedó, el guardabarros fuera de la rueda, el manillar torcido, el sillín partido, la cadena fuera, el faro echo mistos y uno de los pedales perdido, se sacudió el polvo del que se había llenado toda su ropa descubrió los rotos en los pantalones, sangre en la palma de las manos y magulladuras que en el primer momento no había notado. Las lágrimas habían dejado en sus mejillas curtidas un sendero con un churrete que le llegaba hasta la barbilla, la sangre de sus manos había manchado su camiseta, mientras él pensaba que estaba herido gravemente y su familia no sabía nada. Contaba mi padre que el yugoslavo se bajó muy lentamente del coche, ni tan siquiera lo miró ni preguntó, se echó manos a la cabeza y gritó haciendo gestos de culpabilidad hacia mi padre, todo esto ocurrió a dos minutos andando de la residencia propiedad de la mina donde vivíamos los familiares de los trabajadores.
En aquellos tiempos no sé qué clase de policía existiría porque al llegar y ver que eran dos extranjeros y ninguno se aclaraba decidieron irse y dejar el asunto en manos de los implicados.
Mi padre armándose de valor cogió su bicicleta y cojeando emprendió el camino hacia una fuente cercana para echarse un poco de agua en la herida de la cara y liarse el pañuelo en la rodilla, mientras el yugoslavo seguía mirando su Mercedes y le gritaba a mi padre haciendo gestos con las manos de que debía pagarle el desperfecto del coche. Mientras mi padre se lavaba en la fuente, el yugoslavo cogió la bicicleta la metió en su coche y desapareció.
Mi padre se echó agua en las rodillas ya que le escocían muchísimo, cuando tuvo el pantalón arremangado, pensó en la menuda costra que le saldría, lo que ni padre en aquel momento no sabía los días de dolor y de cama que le esperaban sin poder moverse, como él decía, parecen que me han dado una paliza.
A los pocos días apareció por la residencia el yugoslavo con un intérprete queriendo hacer un trato o pacto, que si quería la bicicleta debería de pagarle la luna de su coche, mi padre le respondió que si quería que le pagase la luna que le devolviese la bicicleta nueva.
Moraleja, según mi padre “para tirar yo la bicicleta que la tire él”.
PD. Mi padre cuando se refería al yugoslavo siempre decía el “guyolavo”.

sábado, 2 de septiembre de 2017

El concurso


En aquellos años de mi infancia, cuando solamente la radio era el aparato más avanzado del mercado, solía tener un lugar destacado o el más destacado de la casa.
Eran los tiempos en que las familias se reunía en torno al aparato de radio e invitaban a los vecinos que aún no las poseían para oír y escuchar las novelas, el parte y aquellos discos dedicados, que se solicitaban por carta para dedicarlos en los cumpleaños, en las comuniones, bodas, en tiempos de exámenes, en las marchas al servicio militar, en un enfado entre parejas, y otros motivos más, entre los discos más solicitados estaban los de Juanito Valderrama.
La radio era el principal medio de comunicación y recuerdo que por el año 68 o 69 en Radio Jaén hubo un concurso de redacciones escolares para niños de doce o trece años y el tema era libre, la mayoría de los colegios participaron, cogiendo el concurso un auge muy importante ya que a diario el señor locutor, Don Indalecio Morales, leía varias cartas las cuales iban pasando para el concurso final, las que no se leían las iban descartando y cayendo en el pozo del olvido, normas del concurso.
El colegio Nacional Ruiz Giménez, decidió participar con los niños del curso 7ºA que es donde yo me encontraba en el año 69, recuerdo que nuestro profesor eligió un tema para la redacción y las mejores las mandarían a la radio.
El tema como digo lo eligió profesor lo cual ya dejaba de ser libre como anunciaba la radio, el profesor eligió un tema sencillo, pidió que le escribiésemos una carta a Juanito Valderrama, maestro del cante flamenco e ídolo de aquellos años en los que triunfaba con su canción “El Emigrante” y “La Primera Comunión”.
Para tal evento nos dieron toda la tarde de un determinado día, que ya no recuerdo.
Tuve la suerte de que mi redacción fuese elegida junto a otras para mandarlas al concurso radiofónico, recuerdo que también eligieron la de un primo mío que cursaba en la misma clase. Llegando el día señalado, Don Indalecio Morales leyó para desilusión nuestra la carta de un compañero llamado Antonio… que a los pocos días recibió del colegio un diploma como agradecimiento a su colaboración, y también pusieron su foto en el cuadro de honor.
Los días siguientes a la entrega del diploma nuestro compañero se hartó de restregarnos el diploma y su buen saber hacer, la guinda la puso otro compañero que descubrió la carta original en el cajón de la mesa del profesor.
Supongo que las cartas que le escribimos no valdrían la pena y el profesor retocaría la de Antonio, y ese sería supongo, el motivo de ser la mejor.
En casa de mi abuela recuerdo que le contamos el caso a un primo nuestro mucho mayor que nosotros y tuvo la brillante idea de escribirle una carta al famoso Antonio.
Cuando se terminó de escribir la carta se le puso un sello y se la mandemos por correo.
Os cuento parte del contenido de aquella carta que comenzaba con un: “Estimado Antoñito soy Juan Valderrama y me complace felicitarte por tu estupenda carta y los halagos recibidos por parte tuya”, unos renglones más abajo dejemos caer “la bomba” con una repercusión que se nos fue de las manos, en aquellos renglones el presunto Juan Valderrama le prometía que dentro de unas semanas vendría a Jaén a visitar a su familia que vivía en la Magdalena y se pasaría por el colegio para hacerle una visita, conocerlo y entregarle un regalo.
Antonio se paseó con la célebre carta por todo el colegio, restregándonosla por nuestras narices y guardándola como oro en paño.
La dichosa carta cayó en manos del profesor que la estuvo leyendo y releyendo y viendo la magnitud del evento decidió bajas con la carta a dirección, a los pocos días llegaron unos pintores para pintas la clase, la única en todo el colegio, también se pintó el despacho del director y en la entrada al colegio pusieron varias macetas, muchas casualidades no creéis.
Bueno ahora os digo que hoy se está levantando la verdad de por qué Juan Valderrama nunca fue a Ruiz Giménez a visitar el colegio y a su alumno Antonio. Algo parecido a la película
BIENVENIDO, MISTER MARSHALL.
P.D. Antonio si conservas la carta ya la puedes tirar, es falsa.

viernes, 1 de septiembre de 2017

Una joya en la Iglesia de mi barrio.



El cristo del Corpus obra de Jacobo Florentino, realizada en madera de nogal policromada y estofada, dorada en algunas zonas al agua y en otras al aceite, y con aplicación de elementos de plata y brocados en las vestiduras.
JACOBO FLORENTINO
(Florencia, Italia, hacia 1456-villena, alicante, 1526). Pintor, escultor y arquitecto. Jacobo Torni se da a conocer en Andalucía bajo el nombre de Jacobo Florentino, que ofrece una idea clara de ...su procedencia, en nuestro barrio podemos disfrutar de un grupo escultórico que es lo único que queda de un retablo encargado por la ya extinta cofradía del Corpus Christi (de ahí su nombre), radicada en la Iglesia de Santa María Magdalena de la capital jiennense en el siglo XV,
En Italia es condiscípulo y amigo de Miguel Ángel y debe colaborar con él en la elaboración de la Capilla Sixtina, de ahí que cuando Carlos V lo reclame para trabajar en Granada "principal punto de atracción del momento, ya que la ciudad se prepara para acoger la coronación imperial", el artista ya cuenta con una fama de excelente fresquista. Destinado para trabajar en la Capilla Real, al quedar los planes decorativos de ésta en suspenso, Jacobo Florentino sólo puede participar en dos obras: el retablo de Santa Cruz (1521), junto a Machuca, y el Camino de Emaús y La Cena , donde deja buena muestra de su monumentalidad miguelangelesca. Pese a que no tiene formación arquitectónica previa, demuestra su ductilidad al emprender obras constructivas de gran valor, la más importante de las cuales es el inicio de la iglesia de San Jerónimo, monumental fábrica que luego sería continuada por Diego de Siloé. El arte en el que más destaca, sin embargo, es la escultura, con piezas monumentales como el delicioso grupo de la Anunciación , situado sobre la puerta de la Sacristía de la Capilla Real granadina.
El Cristo del Corpus, en la escena, que en otro tiempo estuvo enmarcada por un paisaje en bajorrelieve realizado en yeso policromado que mostraba la ciudad de Jerusalén, hoy desaparecido, se representa a Jesús muerto en la Cruz, única figura del grupo escultórico en bulto redondo. Supone el eje de simetría perfecto entre los dos abigarrados grupos de figuras -éstas en altorrelieve- que, más abajo y a cada lado de la cruz, se disponen de forma muy equilibrada, a pesar de haber siete imágenes en el lado izquierdo frente a sólo cinco en el derecho.

martes, 22 de agosto de 2017

Cosas cotidianas


Que no hay nada nuevo bajo el Sol, os lo digo yo y si no, ver cuántas veces os han ocurrido las cosas que ahora os cuento:
-Yo tampoco sabía qué hacer con el color blanco de los lápices de colores...
-Odio que me despierten preguntando si estoy dormido.
-Yo también he tirado de la puerta cuando ponía claramente "empujar"....
-Yo también he utilizado alguna vez el móvil como linterna.
-Saco el móvil, miro la hora, lo guardo, ni idea de qué hora es!
-Pidas lo que pidas, el peluquero siempre hace lo que le sale de las narices.
-Yo también dije "trae, que tú no sabes!!" y yo tampoco supe.
-El dinero no da la felicidad, pero yo prefiero viajar en un Ferrari...
-Yo también canto las canciones en inglés como me da la gana!!
-Por qué viene una tía del futuro a explicarme cómo funciona la lejía???
-Mi madre también me decía "como vaya yo y lo encuentre..." ¡¡COÑO, y lo encontraba!¡
-Me acabo de enterar de que SUGUS es capicúa.
-Mi madre también decía: "esta es la primera vez que me siento en todo el día!" ahora lo digo yo.
-Yo también de pequeño decía "inglish pitinglish".
-Siempre quise subirme a un taxi y gritar: "siga a ese coche!".
-Señoras que dicen ''Niño, pásame eso, que está ahí, encima de aquello''.
-Mama hazme algo para comer. - ¿Por qué no te lo haces tú? - Da igual no tengo hambre.
-Para los que cuando tocamos timbre y preguntan ¿quién es? decimos "YO"!!.
-Yo nunca he terminado una goma de borrar, antes se me perdían.
-Tampoco he visto nunca una paloma pequeña ¿nacen ya grandes?.
-Ojalá tuviera por la noche el sueño que tengo por la mañana.
-A mí también me dijo que le salió fatal el examen y sacó un 10.
-Yo también me quedé aislado porque mi madre fregó el suelo.
-Mi cuarto se desordenaba solo...
-¿ABRE FÁCIL? Los cojones!!
-Los cortes de digestión no existen: Es una leyenda urbana de los padres..
-Me he muerto 19.985.322.486 veces por no haber reenviado cadenas de e-mails.
-Yo también aprieto más fuerte el botón del mando cuando se gastan las pilas.
-Yo también digo NADA cuando me pasa ALGO.
-Le digo a un amigo que mire DISIMULADAMENTE, y nunca mira disimuladamente.
-A mí también me han mandado callar mis padres cuando veían que tenía razón!
-Es mejor conversar en clases que en el recreo.
-Siempre se me cae un calcetín cuando llevo un montón de ropa a la lavadora!
¿Es verdad o no que también os ha ocurrido?, estoy convencido que más del 95 % de las cosas que os he contado os han sucedido y es que ¡NO HAY NADA NUEVO BAJO EL SOL!

Murio Pablo


Siempre recordaré las historias que Pablo me contaba en tardes apacibles, allí, en esas lomas abismales donde trascurrió su vida y parte de la vida de mi padre. Allí donde fundiendo sus manos ajadas en la tierra y a pleno sol de mediodía elevaba sus ojos en un avemaría silenciosa. Sin pensarlo atrás, deja una familia que cuando lo teníamos entre nosotros lo tratábamos como ...si fuese nuestro propio abuelo, una familia con el rictus de sorpresa, con una mueca de dolor y mil lágrimas. Lágrimas por él, porque se dejó querer por nosotros, el hombre de la gorrilla y los pantalones caídos, el hombre de la sonrisa sincera.
Apenas se despidió. Se marchó rápido, casi sin avisar, sin protocolos, sin un suspiro, de puntillas y sin hacer ruido. Así era él. Un espíritu libre y como tal se fue.
Pablo era un hombre recio que amaba el trabajo como si estuviera pegado a su piel y a su alma y era también infinitamente tierno cuando hablaba de su familia y sus compañeros de trabajo entre ellos mi padre, amigo inseparable de su infancia, los dos aprendieron juntos a leer o mal leer y a escribir y a rezar en las tardes de tormenta.
Pablo vio florecer la tierra y también vio crecer a sus hermanos y los vio partir, vio partir a sus padres, la mula y todo ser viviente que había alrededor del cortijo y cuando la noche llegaba y las sombras se hacían difusas se quedó muy solo, se vino abajo al darse cuenta que el trabajo era muy pesado para sus fuerzas y emprendió el camino del abandono, lo último fue la muerte de su perro Lucero que lo dejó más solo que la una, según él.
Un día me contó Pablo, que en la guerra teniendo unos diez años bajó a la rebusca con mi padre y uno de mis tíos, no recuerda cual y se encontraron con un hombre muerto de un tiro y abandonado en una cuneta, se pararon un rato a mirarlo y remirarlo a ver si lo reconocían y viendo que no mi tío les dijo:
-Vámonos corriendo que viene un camión.
Se escondieron entre los olivos y mi tío les hizo prometer ante una estampa del Nazareno que pasase lo que pasase ellos no habían visto nada, que sino vendrán a por nosotros y nos pasaría lo mismo, que nos montarían en un camión como el que acaba de pasar, pero gracias a Dios todo aquello acabó y por fin llegó una mañana en la que mi padre me despertó a gritos:
–“Se acabó…la guerra se acabó”
Aquel día fue una fiesta en el cortijo, el señorito nos invitó a comer a todos los que trabajábamos en la finca, desde allí veíamos como en Jaén tiraban los cohetes como en los añorados tiempos de Feria y procesiones. Y empezó a llenarse las cortijadas de gente que regresaban del frente, otros aparecían de no se sabe bien donde, algunos eran detenidos, había llantos, risas, y hambre, mucha hambre.
Atrás quedaban montones de recuerdos, recuerdos vividos en los cortijos el Verdejo, el Marques, las Monjas, los Niños y la famosa cortijada de Cuevas, fincas que recorrió palmo a palmo y a las que le sacó cada cosecha, su horizonte del que aprendió las lluvias y las sequias, cada amanecer y cada ocaso.
Y como en las tardes calurosas, cuando el sudor surcaba su frente y anhelaba la hora de la siesta, un día cerro sus ojos y se entregó a un merecido descanso y se fue, así de una forma tranquila.
Pablo deja recuerdos de un hombre justo, fiel a los suyos y a sus ideales. Un hombre que se vistió con el traje de la honradez y del que nunca hizo mal a nadie. Todo el que diga o sienta lo contrario, vivirá siempre en la angustia de la mentira.
La muerte da siempre la última carcajada. Una carcajada cruel e intensa que borra de un zarpazo cualquier amago de sonrisa, cualquier intento de esperanza.
Aquel día, le di un último adiós a nuestro amigo Pablo al que incineraron no se bien porque, si él siempre decía que cuando se muriesen que no lo quemasen que bastante quemado estaba en vida como para que lo quemasen en la muerte, bueno quizás fuese su última voluntad. Aquel día hacía frío mucho frío, en la calle chispeaba y el aire estaba saturado de dolor, mucho dolor.

Nuestros mayores.


Los que vamos entrando en los sesenta y los que lo superan, deben de entender que entran o entramos en una etapa más en la vida y debe asumirse con la misma tranquilidad con la que se asume la infancia, la adolescencia, la juventud, la madurez, cada una con sus respectivas dificultades.
Hoy, es muy común ver a personas de más de 80 años muy activas, llenas de ilusión y de ganas d...e vivir aún más tiempo y aprovecharlo mejor. Tienen inquietudes culturales, sociales, tecnológicas y hasta deportivas y, por qué no, afectivas también, personalmente conozco un caso de un amigo de setenta y tantos años que está en la Universidad de Jaén queriendo sacarle aún más jugo a la sabiduría con la que cuenta, nunca se deja de aprender ya que el saber no ocupa lugar, bravo por mi amigo Vicente.
Creo que lo que no podemos es permitir que después de que una persona lleve trabajando cuarenta y pico de años por cualquier situación económica o social difícil y cambiante, nuestros mayores vean restringidos sus derechos, garantías y libertades.
Todos absolutamente todos conocemos dentro de nuestra familia, amigos y vecinos, a personas mayores, es decir, personas de 65 años de edad en adelante. Los que todavía no somos personas mayores o de la tercera edad, ya quisiéramos tener asegurado que llegaremos a serlo. Por eso, el simple hecho de ser una persona mayor, ya es un privilegio que constata más tiempo de vida, con el consecuente cúmulo de experiencias y de sabiduría que supone vivir más.

Dos corazones



Se robaron el corazón
ante la alegre mañana,
y al sonar de la campana...
abierta dejaron la ventana.

Con sus risas, él la vio
Y ella sus ojos ocultaba,
ocultaba su inmensa alegría
en su alcoba solitaria.

Bendito barrio, mi barrio
bendita Plaza de la Magdalena,
Y bendita casona vieja
donde mi madre fue mozuela.

Y el agua se iba riendo
de aquel nene y la nena,
que se miraban como bobos
desde enero a noche buena.

Heridos los dos quedaron
cuando con los ojos se quisieron,
y en el pilar de su barrio,
agua de amor bebieron.

Se robaron el corazón
en el pilar de la Magdalena,
cuando él era un nene
y ella una nena.

Groucho Marx.


Anoche estuve viendo algunas películas de los Hermanos Marx, y entre los diálogos se mezclan la picaresca, el disparate y la crítica, lo que hace que las películas de estos tipos sean un continuo recital de chistes. Os cuento algunas escenas de esas películas:
El camarero pregunta a Groucho Marx.
-¡Qué! ¿Les ha gustado el menú?
-Sí, señor, ha sido una comida estupenda. Ahora tráiganos un buen ci...garro puro, prepare la cuenta y llame a la policía.
En el hotel de los líos.
-¿Qué va a tomar el señor?
- Una copa de coñac.
-Aquí tiene.
-Perdone, ¿me la podría cambiar por un café sólo?
-Faltaría más. Aquí tiene.
(Se lo toma y se va hacia la puerta)
-Oiga, que no me ha pagado el café.
-Es que se lo cambié por la copa de coñac.
-Es que tampoco me ha pagado la copa de coñac.
-Es que no me la he tomado.
Una noche en Casa Blanca.
-Buenos días, ¿qué le pongo al señor?
-Al señor, le pones dos velas en cuanto pueda.
-Perdón, quiero decir, ¿que qué desea?
-¿Yo? Ser rico, famoso y vivir como Onassis.
-No, no, perdone, ¿quiero decir que qué desea Vd.?
-Pues yo deseo a aquella rubia de la esquina, un ferrari y mucho, pero que mucho dinero.
-No, ¿que qué desea Vd. tomar?
-Unas vacaciones en Acapulco, ¿me entiendes?
-¿Que qué desea Vd. tomar de beber?
-¡Ah! Un vaso de agua que estoy seco.
-Por un vaso de agua no se puede ocupar una mesa.
-Pues, tráigame 10 o 12.
-Aquí no podemos poner agua. ¿Dígame qué va a tomar?
- Un café con leche, ¿qué me costaría?
- 50 centavos.
-¿Y el azúcar?
-El azúcar, nada, se la regalamos.
-Pues, tráigame 2 kilos.
-No me tome más el pelo y dígame que va tomar.
-Pues, el sol.
-Para estar aquí hay que pedir algo.
-¿Me das un cigarrito?
-Mire señor, se me está acabando la paciencia, ¿dígame lo que va a ser?
-Yo ingeniero, sólo me quedan dos asignaturas.
-Quiero decir, ¿que qué desea?
-Que me toque la primitiva y acabar la carrera.
-Si no va a utilizar nuestros servicios, por favor, márchese de aquí.
- Ahora que ha dicho lo de los servicios, dígame dónde están que me ha entrado un dolor de barriga que no me aguanto.

Recordando a Pablo


Hace aproximadamente un año que Pablo murió y no se me va de la cabeza, muchas veces siento la necesidad de hablar con él y que él me cuente cosas de aquellos tiempos, de aquellos cortijos y aquellas vivencias las cuales siempre las contaba con su peculiar lágrima en su ojo.
El último año de su vida envejeció muy rápidamente, caminaba lentamente, apoyado en su bastón cuando bajábamos al cortijo sus arrugas parecía que tenía la misma antigüedad que las piedras gastadas que pisábamos. El pelo cano, cubierto por su viejo sombrero negro, del mismo color que la roída chaqueta la cual jamás consintió que se la cambiásemos por otra nueva. Las manos ásperas, llenas de callos, escritas de infinidad de cicatrices, producto de una larga vida de empuñar otro astil de madera, no el que ultimadamente era su apoyo fiel. Su cuerpo era enjuto, pero fibroso, a un quedaba el recuerdo de su vigorosa juventud, era como la imagen de su querido cortijo el cual desde la loma más alta se distinguía perfectamente nuestro querido Jaén.
Pablo siempre estaba filosofando y cuando lo llevaba al cortijo era una enciclopedia hablante:
-Cómo cambian los tiempos Miguelillo, como cambian, en casa nunca tuvimos luz, ni nevera, ni televisión.
- Si supieras los días que pasé aislado en este lugar, sin más compañía que un buen fuego, mi perro y mis recuerdos.
- Si supieran las semanas y semanas que tuve que comer el pan duro mojado en leche y tener que acostarme cuando la noche comenzaba a caer en invierno.
Pablo se sentó, apoyando su dolorida espalda contra la desconchada y rugosa pared de su casa, cerró los ojos y haciendo balance de todo lo que había vivido a lo largo de sus noventa y algunos años me dijo.
- Es cierto que he tenido carencias, pero creo que nadie habrá sido tan feliz como yo, cuanto ha cambiado la vida Miguelillo.
Recuerdo que en aquel momento el viento caprichoso y juguetón se arremolinó cerca de Pablo y como si fuese una hoja le arrebató su sombrero y lo revoló como si fuese una cometa.
-Corre Miguelillo que no se pierda que es el que me trajo tu padre de Alemania.
Esta frase la decía casi a diario, coda vez que se ponía el sombrero en mi presencia me recordaba el dicho, pobre hombre.
En fin, hoy decidí subir solo al cortijo y a lo lejos pude distinguir a un hombre de cierta edad que bajaba por el camino montado en su burro con su perro, por un momento pensé ver a Pablo o sería Pablo, el corazón se me aceleró y el cuerpo me dio un vuelco cuando pasó a mi altura el hombre del borriquillo me dio los buenos días con un “Dios os guarde” el perrillo se limitó a ladrarme, el hombre dando media vuelta dijo, calla” Lucero” mientras aquellas tres figura se fueron perdiendo del paisaje, se difuminaron y mimetizaron como si fuesen parte del cuadro al que yo solo estaba mirando.
Cuanta soledad y cuanto aislamiento en todo aquel entorno, pero lo más triste lo más doloroso era el abandono tan tremendo que quedaba en los cortijos de aquel entorno donde Pablo y mi padre fueron niños y mozuelos como él le decía a la juventud.
Hoy me sentí a gusto, fue un día tan especial como todos los pasados, como todos los que pasé al lado de éste grandísimo hombre que cada día que le regalaba la vida le hacia una muesca de existencia a la madera de su viejo bastón.

lunes, 21 de agosto de 2017

La boda




Tu familia está contenta
llevan días festejando,
por fin te casas Candela
con tu primo Fernando.

Entre los trigales te vi
y me subieron los colores,
jamás pensé el verte
entre dos amores.

El sol te estaba mirando
y tú mirabas al segador,
que se refrescaba en el pozo
de tus labios, de tu amor.

Habéis lanzado campanas
y todos saben que te casas,
y tu madre será la madrina
de la espada que me clavas.

Sonando están las campanas
y los gitanos festejando,
que mañana se casa Candela
con su primo Fernando.

Y yo me quedo con mi hoz
entre los trigos segando,
bebiendo en el pozo
de la tristeza y desencanto.

Saeta



Homenaje en el primer aniversario de su muerte


Sobre una estrecha cancela
donde más se estrecha la calle,
para no perderse detalle,
temblando como llama de candela.

De lejos, ella, lo ve como viene,
sobre suelo de rojo clavel sembrado,
pecho sufriendo, a un latido agarrado
esperando el momento más solemne.

Mas la claridad de repente despierta
cuando su voz se posa sobre su cruz,
quedando el silencio, para la saeta.

Alza tu voz, como rayo de luz,
Rosario, hija del “Abuelo Jesús”,
saetera de mi pueblo Andaluz.

A Manuel Rodríguez “Manolete”






Suspira la plaza y el viento
Con nervios de pura cepa,
Y el sol templa la mirada...
De un toro llamado “Islero”.

De llanto y suspiros la tarde,
Cuando ronco suena el clarín,
Y en el patio velas encendidas,
Adornadas con rojos claveles.

El albero rezuma embrujo
Cuando replican los timbales,
Dando paso al arte a raudales,
Seda y oro en la plaza de Linares.

Se derrocha fragancia en el ruedo
Entre templadas verónicas,
Y un remate muy maestro
Achicando, a un miura muy astado.

Llora la luna desconsolada,
Y Linares se viste de duelo,
Llora el mantón de manila,
Que cubre al triste torero.

Llora la plaza del potro,
Y los arcos de la mezquita,
Llora la ciudad del califa,
Y Linares, hay mi triste Linares.

lunes, 3 de julio de 2017

Entre ella y yo




Aparta por Dios Candela,
y echa mujer para allá,
que me da miedo mirarte
y verte tan repeiná.

Hoy me contaron en la calle
que de nuevo estás con él,
que sales de paseo con los niños
y te luces del brazo de él.

Aparta por Dios Candela,
no vez que estás sofocada,
y a tu madre la tienes amargada
y tú casa muy abandonada.

No llores, ahora no llores,
el llanto no te va a cambiar,
siempre serás la misma
la que me hizo tanto penar.

Aparta por Dios Candela,
Candela de mis amores,
que en el río fueron temblores
y en la calle todo rumores.




miércoles, 12 de abril de 2017

A una gitana




A dónde vas canastera,
a dónde vas cariño mío,
no seas tan gitana...
y vente conmigo al rocío.


A dónde vas mi morena
con otro del brazo cogío,
que tu cara es un poema,
vente conmigo, amor mío.

A dónde vas gitanilla,
esencia y espuma del río,
flor de piel canela,
terroncito de amor esculpido.

A dónde vas con esa cara
ahora que ha amanecido,
el agua empapa tu rostro,
tus entrañas y tu vestido.

Ay que pena tengo morena
entre los juncos y cañaveral
de no poderte hoy abrazar,
rosa de clara de mi despertar.

domingo, 26 de febrero de 2017

El Pilar del Arrabalejo




Cuando la tarde oscurece
y todo queda en silencio,
sopla una suave brisa
ante el pilar del Arrabalejo.

El viento lo viste de primavera,
y la luna se mira en su relente,
donde dos brazos llenan la fuente,
de agua clara y trasparente.

Y una niña se posa sonriente
en su fría piedra centenaria,
donde el reflejo claro y cristalino,
colmando su alma de esperanza.

En su corriente el agua se lleva
el reflejo de la luna y el sol,
y sola se queda la pétrea,
en su fuente de dicha y amor.

Y la noche le trae esplendor
bajo un silencio inseparable
que hace su fondo interminable
donde el pilar esconde su pasado.

Inmemorial




Llorando está mi tierra,
con tristeza y melancolía,
llora y gime la guitarra,
por la muerte de Paco de Lucia.

Llora el viento que acaricia,
su silueta y su perfil,
clama al día, la noche,
con lágrimas y un sentir.

Llora el cielo estrellado,
y la aurora muy boreal,
qué triste queda la alborada,
la cuerda, el traste y la madruga.

Llorando esta la seguiriya,
viuda se queda la soleà,
los tientos se quedan huérfanos,
y la petenera se queda estasiá

Llorando esta la milonga
y el silencio en silencio está,
cuando el flamenco está de luto
y la guitarra muy desolà.

Llorando está el infinito
el coro, el eco y la flor,
llorando está la cejilla,
y por llorar, llora el mismísimo Dios.



sábado, 25 de febrero de 2017

Plaza de la Magdalena






Gime entre estrellas la guitarra...
con un regusto a palmas y cantar,
que revoletean entre dedos las cuerdas 
acariciando “Reyes”, el arábigo español.

Reflejos de luna y plata
sobre las sombras del olvido,
que guarda su noble leyenda
con aires de pena y dolor.

Recuerdo con expectante anhelo
como sopla el viento de Jaén,
que hace mella en la bella Magdalena,
dejándola repleta de soledad.

Y en el embrujo de su plaza
un llanto se esconde herido,
al que jamás el destino
borrara algún día su nombre.

Llora la seguidilla en el “Hueco”,
con sentimientos y esperanza,
que busca el duende entre barriles,
de roble noble, y vino viejo.

Así es mi plaza, pura raza,
cristiana, moruna y gitana,
quien pudiera de nuevo en ella florecer
como florece hoy la flor del almendro.

miércoles, 28 de diciembre de 2016

Pesares.








Quiero tener su amor
entre cortijos y olivares,
entre parras y arenales
entre jilgueros y matorrales.

 Abrázame “Candela”
que vengo harto de vino,
y tropecé  por el camino
con la rubia de la callejuela.

 Y me quiso dar su amor
como me lo dio de mozuela,
y con un fandango le conté
que para amor ya tengo a “Candela”

 No me llores por favor
no agraves mis pesares,
que soy preso de los  olivares
y mañana seré de los trigales.

Quiero tener su amor
aunque me cueste los pesares,
de verla hecha una flor
cogiendo el fruto de los olivares.

Miguel de la Torre Padilla




Llanto y destino




Cuando la tarde es silencio
y el silencio es soledad,
Cristo agoniza en la intensidad
de un viernes húmedo y frío.

Llorando están los claveles
y llorando la Madre de Dios,
lloran los álamos del camino
y llora hasta el mismo dolor.

Lloran las piedras del camino
y llorando, lloramos los dos,
porque Cristo muere en la cruz
y mi alma muere de dolor.

Cuando la tarde es silencio
y el silencio es dolor,
Cristo extiende su mano
para darnos fuerza y amor.

No me sueltes de tu mano
ni me apartes de tu camino,
que si la muerte es mi destino
mi destino es morir por Vos.

Miguel de la Torre Padilla


domingo, 25 de diciembre de 2016

Romero y azahar














Qué bonita está “Candela”
entre los verdes olivares,
entre capachos de esparto
y el reojo de su madre.

Señora por Dios se lo pido
Le pido que me deje hoy mirar,
Al más dulce de los luceros
Que da luz a este olivar. 

Que bonito luce el día
cuando despierta el sol,
y verdean  los campos
entre miradas de amor.

Y sus ojos reflejan el brillo
de la plata del olivar,
quien fuera aceitunita
para sus manos acariciar.

Qué guapa está “Candela”
llena de romero y azahar,
y que arto me tiene su madre
que con el gitano la quiere casa.

Miguel de la Torre Padilla

sábado, 24 de diciembre de 2016

Tiritera




Entre estrellas, sol y luna
un Niñito ha nacido,
y solo lo cubre la paja
de un húmedo portalito.

María tiembla de frío
de frío tiembla San José,
y el Niño recién nacido
tiembla de frio también.

Los pastores vienen cantando
bajo la noche estrellada,
y una capa nevada
los cubre de madrugada.

Y el Niño tirita de frío
tiritando está San José,
tirita la mula y el buey
y la Virgen tirita también.

Llorando está el Niño,
llorando está San José,
la Virgen lo está arropando
mientras tirita de frío Belén.

Miguel de la Torre Padilla